La reforma sanitaria española está contra los pobres y los inmigrantes

 

 

     El Movimiento Cultural Cristiano y la asociación Universitarios por una Cultura Solidaria celebraron la semana pasada una mesa redonda con el título “lo que no se cuenta sobre las reforma sanitaria”, donde se dialogó y sacó a la luz lo que medios de comunicación formales y partidos políticos están ocultando sobre esta ley injusta:
        Es cierto que esta ley impide garantizar el derecho a la asistencia sanitaria reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero la sanidad no es universal desde hace tiempo. Ni en España ni en el mundo.   Muchas mujeres, sobre todo inmigrantes, no pueden ir al centro de salud al seguimiento de su embarazo  porque su situación de explotación laboral se lo impide.  El riesgo de morir en el parto es  en Afganistán 1 de cada 8, mientras en Suecia es de sólo 1 de cada 17400. Y lo mismo pasa con otros indicadores de salud. La Esperanza de Vida, la tasa de mortalidad infantil, etc, es muy inferior en países empobrecidos, y entre los empobrecidos de los países enriquecidos.
           Esto es así porque el mayor determinante de la salud, por encima del sistema sanitario, la herencia genética, etc  son las condiciones de vida. No tener agua potable, desahucios, paro…. está enfermando y matando a millones de personas.  Los parados tienen hasta un 63% más de probabilidades de morir prematuramente.  Los inmigrantes  en nuestro país sufren el triple de accidentes laborales debido a  la explotación laboral que padecen.
Con esta ley el gobierno pretende ahorrar 7000 millones de euros en Sanidad. Los llamados recortes, que son para pagar la deuda adquirida con la banca.Son las conocidas políticas de ajuste estructural  impuestas a los países empobrecidos desde hace décadas.  Se puso en evidencia la mentira de que la sanidad es insostenible por la gratuidad, “¿por qué no se recortan los sueldos y privilegios de determinados gerentes sanitarios?En 2009 los altos cargos mejor pagados eran gerentes de hospitales que cobraban más que el presidente Feijoo.  El  gerente del Hospital Universitario de Canarias cobra más de 35.000 euros sólo en incentivos.
           Alejandra Rey, una de las personas que intervino en la mesa redonda, médico de Santander, comentaba cómo muchos inmigrantes, también aquellos que tienen la residencia, están dejando de asistir a los centros de salud por miedo a que les cobren, y cómo caminamos a un modelo sanitario en el que no se tiene derecho a la sanidad por el hecho de ser persona sino por el hecho de estar cotizando. También desmintió cómo esta ley no va a ahorrar nada sino a ocasionar más gastos y afirmó que pretende criminalizar a la persona inmigrante, hacerle responsable de la situación de crisis que padecemos.
          Moustapha Cisse, Vicepresidente Nacional de la Federación de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados (FERINE) afirmó que “los inmigrantes tenemos que estar allí donde se decide  las políticas de inmigración”y denunció cómo organizaciones políticas y sindicales quieren instrumentalizar la lucha que los inmigrantes están llevando para abolir esta ley. Entre otras el PSOE, que trata de esconder las políticas neoliberales en sanidad (como la gestión de hospitales por multinacionales) o contra las personas inmigrantes,  que cuando gobernaba hizo.
          Rodrigo del Pozo, militante del partido SAIn, puso en el diálogo la necesidad del protagonismo de la sociedad. “Cuando se habla sanidad pública se debería decir sanidad estatal y cuando se dice gestión privada se debería hablar más correctamente de gestión por multinacionales, que es la realidad”.  “¿Quién se opondría a que un determinado servicio de un hospital lo gestionara una empresa social de inserción de discapacitados, por ejemplo?” “Ni estado ni mercado, socialización, que la sociedad gestione los recursos”. Y comentó algunas  experiencias protagonizadas por los débiles que nos demuestran que es posible esto: Cooperativas de salud en México o Chile, control ciudadano de la gestión hospitalaria por parte de los pacientes/sociedad…
           Se aportaron datos que evidencian que los inmigrantes aportan más a las arcas públicas que el gasto que generan.  Visitan 6,4 veces al año su centro de salud de Atención Primaria frente a las 11,1 visitas de los españoles. Gastan menos en farmacia: los españoles gastan una media de 236 euros al año en medicinas frente a los 81 euros de los inmigrantes. Sin embargo, los inmigrantes a los que esta ley excluye de los servicios sanitarios que tiene el resto de la población, enriquecen nuestra economía con su trabajo en condiciones de explotación y esclavitud en la economía sumergida,  y pagan impuestos como el IVA con el que contribuyen a financiar la sanidad.
           Y se dialogo sobre cómo esta ley está sirviendo para deteriorar las condiciones de vida de los más empobrecidos, de los imigrantes, para que se vayan a otros lugares, a otros países  donde el llamado mercado (transnacionales, banca…)  les necesita.
Al final se comentó que los derechos sociales que tenemos no han sido cesiones de los poderosos si no conquistas de la sociedad, de los más débiles. Lo que no se lucha se pierde. Este es el reto de cada generación y no es posible sin asociación, sin lucha solidaria asociada.

 

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